Oliva Nova Beach & Golf Resort ha acogido en los últimos años las concentraciones de numerosos equipos y selecciones que viven hoy el sueño de ser protagonistas en el mayor torneo del planeta.
Recorremos junto al «Sport Manager» de Oliva Nova las virtudes de un «stage» futbolístico en sus espacios y recintos deportivos.

Guillermo Mejorada
«La combinación de instalaciones, cercanía al mar y servicios premium atraen a equipos de todo el mundo».
Una concentración de élite en Oliva Nova Beach & Golf Resort se construye como un traje a medida: cada selección llega con unas necesidades concretas y el trabajo de Guillermo Mejorada y el equipo de coordinación consiste en ajustar cada detalle para que solo tengan que preocuparse de competir.
El Sport Manager del Resort explica que ninguna concentración es estándar. Cada etapa se diseña de forma única y personalizada para cada equipo o selección, teniendo en cuenta factores culturales, de idioma y, muy especialmente, de nutrición. No come lo mismo una selección estadounidense que una japonesa o catarí, y esa realidad se traduce en menús específicos, horarios adaptados y una logística pensada al milímetro.
La visita previa es casi una condición indispensable. Los staffs técnicos recorren el hotel, el Sports Center y los campos para visualizar cómo será su día a día. A partir de ahí, se encajan horarios de entrenamientos, salas de vídeo, espacios de recuperación y tiempos de descanso al objeto de que el entorno sea un aliado competitivo y no un factor de distracción.
Aunque cada federación tiene su estilo y sus protocolos, hay un denominador común que se repite en el fútbol de élite: privacidad y exclusividad. Las selecciones buscan tranquilidad, estar alejadas de los focos, entrenar a puerta cerrada y controlar cuándo y cómo se abre a la prensa o al público.
A esa burbuja competitiva se suman otras exigencias ya innegociables: nutrición de alto nivel, habitaciones cómodas con camas que garantizan un descanso óptimo y, por encima de todo, la calidad del césped. «Hablamos de los mejores jugadores de cada país», recuerda Guillermo Mejorada, «y el terreno de juego debe reducir al mínimo el riesgo de lesión y permitir que el equipo avance en su trabajo sin sobresaltos».
Muchos de los jugadores presentes en el Mundial de Estados Unidos, Canadá y México llegaron primero a Oliva Nova como sub-18, sub-21 o sub-23. Y, con los años, han acabado consolidándose en la absoluta, lo que convierte al Resort en un pequeño kilómetro cero de historias de éxito.
Verlos después en un campeonato de esa magnitud, sabiendo que han entrenado y convivido en Oliva Nova, es para Guillermo y para todo el equipo —cocina, camareros, greenkeepers, personal comercial— una enorme recompensa y la confirmación de que el trabajo silencioso del día a día tiene un impacto directo en la élite.

PULCRITUD JAPONESA
La discreción es una de las premisas fundamentales en el trabajo con las selecciones, pero hay una anécdota que puede contarse: la de Japón sub-18. Tras hacerse viral en el Mundial la imagen del vestuario de Japón absolutamente impecable y con un cartel de agradecimiento, Oliva Nova Beach & Golf Resort pudo comprobar que no era un gesto aislado.
Cuando el combinado sub-18 compartió instalaciones con otros tres equipos, el contraste fue evidente: donde lo habitual tras un partido son toallas en el suelo, botellas vacías, restos de hierba y cierto desorden, el vestuario nipón estaba más limpio que cuando se les entregó, listo para usar de nuevo sin necesidad de una gran puesta a punto.
CÉSPED natural
En un mercado cada vez más competitivo, Guillermo Mejorada subraya que la carta ganadora combina primera línea de playa con cuatro campos de hierba natural situados a solo 12 minutos a pie. Esta proximidad reduce los desplazamientos, facilita la logística diaria y permite que el equipo lo tenga todo a mano, desde el entrenamiento hasta una sesión de recuperación caminando junto al mar.
A ello se suma en Oliva Nova un clima privilegiado, en especial en invierno, lo que permite entrenar en pantalón corto mientras en otros países el frío limita la carga de trabajo y la calidad del césped.

NORUEGA, DE VUELTA AL MUNDIAL
Noruega ha regresado al escaparate mundialista casi tres décadas después y en ese camino de crecimiento deportivo Oliva Nova Beach & Golf Resort se convirtió en uno de los escenarios discretos pero decisivos de su preparación.
La selección europea vuelve a una Copa del Mundo en 2026 tras 28 años sin presencia en la fase final (desde Francia 98), cuando firmó la que hasta ahora es su última participación y su mejor resultado con aquel pase a octavos de final.
El billete a Norteamérica llegó con una generación brillante liderada por Erling Haaland y Martin Ødegaard, que se impuso con autoridad en su grupo continental, incluida una goleada a Italia que simboliza el cambio de estatus del combinado nórdico.
Ese salto competitivo se ha construido también lejos de los focos, en entornos donde la selección puede trabajar con calma y nivel de exigencia máximo, como Oliva Nova Beach & Golf Resort.
En Oliva Nova, Noruega encontró el contexto ideal para afinar todos los detalles. En la última década más de 400 equipos de la élite internacional han apostado por estas instalaciones para sus concentraciones de pretemporada o sus stages invernales, aprovechando el parón competitivo en sus países de origen.
Por los campos y el Sports Center de Oliva Nova han pasado clubes como el Bayern de Múnich, el Dinamo de Kiev, el Borussia Dortmund o el Steaua de Bucarest, selecciones como Canadá o Mauritania y potentes combinados de rugby como Francia, la IRFU o Clermont, además de formaciones profesionales de ciclismo como Etixx Quick Step, AG2R o Mitchelton‑Scott.
